lunes, 23 de febrero de 2009

Grandes obras: Ulises, de James Joyce

Obra monumental, parábola de nuestro tiempo, enigma literario, el Ulises de James Joyce es una de las más grandes obras de la historia de la literatura, y sin dudas la más importante del siglo XX (al menos, en inglés; porque existió un tal Borges). Se trata de una obra repleta de simbolismo, invenciones idiomáticas del propio Joyce (que llega a utilizar vocablos de más de 60 idiomas), críticas solapadas (y no tanto) a la Iglesia, al Estado y a la sociedad, y párrafos brillantes que, a simple vista, carecen por completo de sentido. De esto y más se trata el Ulises, que ha tenido entretenidos a los críticos por más de medio siglo, intentando descifrar uno a uno los enigmas o “puzzles” que el libro contiene, enigmas que, a entender de muchos estudiosos, sólo pueden hallar respuesta en el mundo subjetivo del lector, si es que esto es posible. El mismo Joyce dijo:

“He puesto tantos enigmas y puzzles que van a mantener ocupados a los catedráticos durante siglos, debatiendo sobre lo que yo quería decir, y esta es la única manera de asegurarme la inmortalidad”.

No cabe menos que decir que lo logró, a pesar de algunas críticas que lo acusaron (y continúan acusando) de crear un libro extremadamente difícil, de una lectura intrincada, complicada y que sólo puede ser entendida (al menos en parte) por una afición semi especialista de lectores; es decir, el lector común puede entrar al Ulises, “pero tal vez nunca encuentre la salida, teniendo que salir por donde entró”.
Joyce realiza, en esta novela, una serie de experimentos linguísticos y literarios, fundando un estilo completamente original en la literatura mundial, y dando rienda suelta a una creatividad que no conoció límites, y tal vez por eso excedió los límites ajenos. Una obra que escapa al entendimiento de muchísimos estudiosos, y tal vez, como se ha postulado, también del de Joyce.

La magnitud de la originalidad que Joyce tuvo en esta novela es, digámoslo, casi infinita: se trata de una obra, de un autor, que lleva al máximo las posibilidades del lenguaje, e incluso más allá. El “monólogo interior” constituyó una estructura y un estilo literario que fue, al menos, fundacional: se trata de una narración de los pensamientos internos del personaje, sin utilizar signos de puntuación (imitando el “fluir del pensamiento), y sin seguir ninguna línea de coherencia o hilación. La asociación libre, tan propia de los pensamientos, ha sido plasmada en una novela, y Joyce lo logró.
La estructura de la novela ha sido llamada “estructura homérica”, porque traza un paralelismo (o “sistema de paralelismos”) con la Odisea de Homero, que funciona en diversos niveles: tanto en el lingüístico, como en el retórico, el simbólico y el interpretativo.
No puede entenderse al Ulises de otro modo que no sea desde el pensamiento y los actos interiores de los protagonistas (que a la vez, se ha postulado con suficiente certeza que se trata de sus álter egos –Bloom, en su vejez, y Dedalus en su juventud). Este ha sido otro nuevo acierto de Joyce, dando una nueva vuelta de tuerca a la literatura moderna, que, en mayor o menor medida, tenían cierto grado de objetivismo, tanto en su argumento como en su interpretación.

Joyce fue un autor de una originalidad única, una creatividad incomparable y un talento especial, de esos que no se ven seguido. Jorge Luis Borges escribió sobre él: "Es indiscutible que Joyce es uno de los primeros escritores de nuestro tiempo. Verbalmente, es quizá el primero. En el Ulises hay sentencias, hay párrafos, que no son inferiores a los más ilustres de Shakespeare o de Sir Thomas Browne". Como dice la edición en español de Santiago Rueda: “Ha pasado casi un siglo de estudios que profetizaba Joyce, y la cantidad de ensayos sobre su obra es ya tan extensa, que prácticamente cada día se añade alguna interpretación o algún dato nuevo. De Joyce, y sobre Joyce, se ha dicho todo, y al mismo tiempo está todo por decir”.

domingo, 22 de febrero de 2009

Semblante

El rostro de una persona, es un mapa donde se han librado muchas batallas y no siempre se ha vencido. Las derrotas son recordadas por todos, pero las victorias olvidadas con facilidad, porque el mundo es proclive al desmedro del éxito, persiguiendo ambiciones avaras, en una carrera sin reglas, en una tierra sin cielo.

Ferdinand.

Poesía Vertical

Estuve leyendo el tomo I de la Poesía Vertical de Roberto Juarroz, y además de mencionar que es un autor que lisa y llanamente desconocía, debo decir que me ha sorprendido en varios aspectos, y digo sorprendido porque se trata de un autor con gran poder expresivo, y una bella solidez en los versos, sobre todo utilizando frases cortas, y echando mano de una siempre muy oportuna puntuación. Dejo algunos pequeños fragmentos que me gustaron, me inquietaron, y van a parar a mi cuaderno de notas, porque siempre que un verso me moviliza, intento inmortalizarlo en algún papel cercano. Aquí están:

"No despierto del todo.
Pero esta música fantasma
también viene a decirme
que hay ciertas cosas excesivamente intensas
que no están hechas para el recuerdo,
porque la condición de su intensidad es el olvido."

"La sombra de una flor también perfuma.
Un recuerdo abre y cierra los párpados.
El amor es la contraseña del tiempo.
El revés es la zona donde se encuentra
todo lo perdido."

"Quizá debamos aprender que lo imperfecto
es otra forma de la perfección:
la forma que la perfección asume
para poder ser amada."

Roberto Juarroz, Poesía Vertical I.

Recomendado del día: Voces en la noche, de Isidoro Blaisten

(Contratapa de edición Seix Barral) "Un vendedor de camisones que circula por la ciudad está convencido de que uno de sus clientes está siendo influenciado por un desconocido dispuesto a arruinar la literatura para todas las generaciones futuras. Su misión indelegable es eliminarlo, pero primero debe descubrir quién es. Esta tarea encuentra su insólito contrapunto en las 'voces de la noche', que se burlan de los esfuerzos del vendedor pero que le ordenan matar, y la voz de la señora Tokoyama, que le recita haikus y le lee las desopilantes enseñantes de un maestro zen. La bella Adela, el herrero Herrero, los inefables armenios y la rubia misteriosa provocan por su parte las más inesperadas situaciones".

Cuentista formidable, escritor de un gran talento, Blaisten tiene entre sus obras a ésta como su única novela. Y hay que decirlo, es para lamentarse, porque estamos en presencia de una pequeña joya literaria. Voces en la noche, desde su estructura (los pequeños capítulos en que la obra está dividida, aportando una dinámica incomparable) hasta su argumento (de una originalidad absoluta), es una novela creativa, ácida y brillante.
La novela entreteje la historia entre dos mundos, uno real y visible, en el cual podemos sentirnos cómodos y disfrutar de la calidez de los personajes; y otro paralelo, que nos inquieta tanto como nos intriga, empezando por las Voces (que escucha el vendedor por las noches), y terminando en el descubrimiento de "la identidad del asesino" (de la literatura, claro está). Con un humor impecable (algunos haikus son inolvidables), un estilo narrativo muy original, y un equilibrio estupendo entre realismo y fantasía, esta novela, por momentos parodia, por momentos pesadilla, es una obra magnífica que, a mi entender, ha sido poco valorada por la crítica y por los lectores en general. No hay que perdérsela.

sábado, 21 de febrero de 2009

Lo incierto

"¿Dónde radica el entendimiento de lo incierto? No lo sé.
Desconozco qué significa para mí lo inevitable, pero existe, si, aunque intento buscar millares de justificativos para salirme de esa idea, existe, lo siento así. Queda entonces la esperanza de conocerlos, al menos vislumbrarlos, en el peor de los casos, recordarlos como tales. Pero en la misma esperanza de entender lo inevitable, lo que no tiene nombre, lo que no pueden decir las palabras, allí, reside la debilidad que nos hace ingenuos. Nunca he sido temeroso del futuro, pero tampoco lo he confundido con el destino. De esos conceptos tan dispares como cercanos, surge la necesidad de definir lo incierto, aunque de todos modos, seguirá siendo incierto, es su misma esencia. Y es que veo en el destino retazos del pasado, me encuentro con esquirlas del día de hoy, e inevitablemente termino asociándolo a mi futuro cercano, tan lejano. Acaso el destino es todo, no un plan de acción trazado con anterioridad, no es motivo para utilizar el vano argumento del libre albedrío, la actitud poética de los artilugios para conducir nuestro futuro… y en esa misma actitud, el destino dice presente. Y es que pienso y creo, siento, que en él mismo radica lo que haremos, por decisión propia, por libertad bien entendida. El destino no nos indica cuál camino tomar, no nos fuerza a elegir un rumbo; en este caso, el destino es ese camino que tomamos, y ese rumbo que elegimos. En él, lo incierto, el fulgor de lo inevitable."

Kutxi.

viernes, 20 de febrero de 2009

Recomendado del día: Corre conejo, de John Updike

(Contratapa de la edición de Tusquets): “Parece ya muy antigua la leyenda del hombre que sale un día de casa a buscar tabaco y decide no volver. Pues bien, se remonta sólo a 1960, año en que, gracias a John Updike, el mundo conoció al inefable Harry ‘Conejo’ Ángstrom, cuyas peripecias empiezan a contarse aquí desde el momento en que, sin razón aparente, abandona mujer e hijo, su modesta condición de vendedor de MagiPeels y el recuerdo de cuando fue un as del baloncesto.”

Novela que dio comienzo a una próspera saga, siguiendo las aventuras de "Conejo", Corre Conejo es una obra, desde todo punto de vista, magistral. Echando mano de su particular aptitud para la narración, Updike crea en esta novela dos universos: el de Conejo, cercano a la superficie, y otro mucho más profundo: el de los hombres que Conejo respresenta.
Con un argumento simple pero contundente, Updike construye una monumental parábola del hombre contemporáneo: la rutina occidental de la familia, el trabajo y el dinero; la frustración diaria de ver al día de hoy excesivamente parecido al de ayer, y sospechar que el de mañana será igual. Updike nos planta una duda de manera sutil y escondida en las aventuras de Conejo: ¿puede un hombre escaparse de sí mismo? El límite de la huída es incierto, y también el motivo. Con una intención clara de transmitir un mensaje a modo de reflexión de la vida contemporánea, y particularmente de la vida del hombre medio estadounidense, Updike construye esta excelente novela, que fue fundacional para la brillante carrera que el escritor estadounidense llevó a cabo. Una obra impecable: hermosa y profunda.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Recomendado del día: El Anatomista, de Federico Andahazi

(Contratapa de edición Booket): “El héroe de esta novela es Mateo Colón, un anatomista del Renacimiento que, al enamorarse de una prostituta veneciana, Mona Sofía, emprende la búsqueda de algún tipo de pócima que le permita conseguir su amor. El anatomista da comienzo así, nada más ni nada menos, a la ardua exploración de la misteriosa naturaleza de las mujeres. Cuando intente hacerlo público, Colón deberá enfrentar otro poder: el de la despiadada Inquisición. Desde ese momento, se verá envuelto en un proceso vertiginoso”.

Esta novela fue publicada en 1996 luego de ganar el Premio de la Fundación Amalia Lacroze de Fortabat, inmersa en una gran polémica luego de que la titular de dicha fundación publique un comunicado expresando que la obra en cuestión no contribuía a “exaltar los valores humanos”. Finalmente la obra fue publicada, consiguió un tremendo éxito editorial y fue traducida a numerosos idiomas, consagrando a Andahazi como una promesa de la literatura nacional (a mi entender, El Anatomista sigue siendo su mejor novela, y no ha podido confirmar aquellas predicciones que le auguraban un gran futuro. Esto, claro, es una apreciación personal). En cuanto a la novela en sí, es una obra magnífica. Andahazi recrea con una exactitud increíble y un realismo absoluto la época del Renacimiento, desde sus personajes y costumbres, hasta los lugares donde transcurre la acción, pasando por los cruentos métodos de la Inquisición y el modo de pensamiento de los hombres de aquel tiempo. Es un libro excelentemente escrito, con una prosa brillante que no tiene fisuras, una variedad de personajes muy amplia (y con mucho para ofrecer), y un argumento absolutamente original (que acompaña con el nombre de su personaje, “Mateo Colón”): un hombre que se lanza al descubrimiento anatómico del secreto sexual-amoroso de las mujeres.
Una mención especial merece la “Tercera parte” del libro, titulada “Los Hechos del Proceso”, en el que se relata el juicio que el tribunal de la Inquisición realiza a Mateo Colón, su descargo, y finalmente la sentencia. Son páginas de una gran altura literaria, y donde creo, la novela toca su punto máximo.
Hay que decir también, que contiene diversas escenas un tanto morbosas y de sexo explícito (tal vez demasiado explícito), que puede no agradar a algunas personas. Aclaración hecha.